Seguinos en LinkedInSeguinos en FacebookSeguinos en Twitter
NOTICIAS

01.SEP.2016
Comunicado de la Asociación de Psicólogos del GCABA

En respuesta al Proyecto de las autoridades del Hospital Torcuato de Alvear proponiendo su reconversión como Hospital de Neurociencias Aplicadas.

Hace pocos días atrás tomamos conocimiento del proyecto presentado por el Director del Hospital Alvear, Dr. Ronald Falcón, en el que propone su reconversión integral tanto en lo relativo a su misión, como a su funcionamiento y las modalidades de atención actuales.

Actualmente el Hospital Torcuato de Alvear es el único efector monovalente específico para la atención de situaciones de Urgencias en Salud Mental en el sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Su historia institucional, ligada a los comienzos de la recuperación democrática en nuestro país, fue construida sobre la base de un modelo de trabajo interdisciplinario, en el que convergen profesionales de diversas disciplinas del campo de la salud mental: psicólogos, médicos psiquiatras, trabajadores sociales, enfermeros, terapistas ocupacionales, psicopedagogos, nutricionistas, farmacéuticos, entre otros.

El primer impacto que genera la lectura del Proyecto de reconversión del Hospital Alvear es la sorpresa de comprobar que no da cuenta en prácticamente ninguno de los capítulos que aborda (visión, misión, objetivos, modelo de gestión, servicios) de alguna mínima referencia a la realidad actual del Hospital, al lugar que ocupa en el sistema público, las modalidades de atención que allí se desarrollan. Como si el proyecto fuera pensado para un terreno vacío, sin historia, sin estructura, sin leyes que regulan las prácticas, sin misión, sin pacientes, sin trabajadores. Un efecto de violencia simbólica que parece inherente a la gestión actual del Hospital Alvear, al que tenemos la obligación de sobreponernos - sin soslayarlo- para poder analizar en profundidad algunos aspectos claves del proyecto en cuestión.

La propuesta de reconversión del Hospital de Emergencias en Salud Mental en el contexto de las políticas de salud mental en la Ciudad de Buenos Aires, atravesadas por el sistemático incumplimiento de las leyes de salud mental, pone en foco una vez más la inexistencia de un Plan de Salud Mental[1] y la ausencia de relevamientos epidemiológicos[2], que permitan discutir con alguna seriedad la necesidad y la oportunidad del proyecto que, lejos del modelo de atención basado en el paciente que proclama, parece responder exclusivamente al interés de quiénes lo postulan.  

El proyecto presenta un modelo de organización en áreas, servicios y programas intrahospitalarios y suprasectoriales cuya fundamentación epidemiológica está omitida. No sólo no se explicitan los fundamentos  epidemiológicos que  justificarían semejante transformación, sino que no se menciona cual sería el destino de la cobertura de las emergencias  y urgencias psiquiátricas que presta actualmente el HEPTA a partir de su reconversión.     

La concepción de la Salud Mental que se desprende de la propuesta no reconoce ni el marco regulatorio ni la complejidad inherente al campo de la salud mental. La Ley 448 de la CABA es clara en su entendimiento de la salud mental como un proceso[3] determinado cultural e históricamente y no como una especialidad de la medicina.  El sesgo inocultable del proyecto es la consideración del padecimiento mental desde una mirada exclusivamente biologicista, en la que indistintamente se utilizan como equivalentes los conceptos "trastornos neuropsiquiátricos" y "padecimientos de salud mental" como si se tratara de una idéntica categoría.

Por otro lado, y a pesar de que se menciona que el hospital está integrado por varias "especialidades", el proyecto es claro en definir a la Neurociencia como "una rama de la medicina que se dedica al estudio del funcionamiento del cerebro en todas sus formas", proponiendo como misión del Hospital de Neurociencias Aplicadas Torcuato de Alvear la oferta de "diferentes servicios de excelencia que se especializarán en áreas específicas del funcionamiento del cerebro".

En este mismo sentido, no es casual que las referencias a los profesionales de distintas disciplinas que formarían parte del equipo sean en términos de multidisciplina o transdisciplina, nunca Interdisciplina, que es justamente el principio fundamental para el abordaje en el campo de la salud mental, consagrado tanto por las leyes específicas como por el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación[4], lo que afecta también de manera directa a los usuarios de la Salud mental, en tanto vulnera su derecho a ser atendidos interdisciplinariamente.

La referencia a los usuarios es igualmente preocupante. La terminología obsoleta, en desuso, fuera de los términos con los que las leyes 448 y la 26657 se refieren a los usuarios del sistema de SM, ha sido abandonada en el mundo por resultar estigmatizante. Nadie ES un enfermo mental. Las personas tienen padecimientos mentales, y pueden dejar de tenerlos y/o de padecerlos, lo que es inherente al hecho de que sus causas no son sólo biológicas o predeterminadas.

Particularmente, la mirada sobre el perfil profesional del psicólogo, construida desde un punto de vista médico que en nada comporta la profesionalidad y competencia que nuestra ley de ejercicio profesional establece, parece insistir en la concepción anquilosada que predica una parcialidad de un sector médico psiquiátrico,  nostálgico del rol auxiliar de la psicología.

El psicólogo imaginario del proyecto es exclusivamente un profesional "entrenado en las áreas cognitiva y sistémica", más precisamente, un "neuropsicólogo". Esta definición no sólo contradice la pluralidad de concepciones teóricas garantizadas por la Ley 448[5], sino que avanza groseramente sobre la autonomía profesional de los psicólogos[6] consagrada en nuestra Ley del Ejercicio Profesional de la Psicología, prefigurando desde otro campo disciplinar una determinada adscripción teórica de preferencia y definiendo, aún más, una especialidad que no está reconocida como tal para nuestra profesión por parte del Ministerio de Salud.

Cabe agregar que la delimitación arbitraria de una "especialidad" inexistente vulnera también de modo directo los derechos de los trabajadores del Gobierno de la Ciudad consagrados por la Ley 471, en este caso,  de los psicólogos que nos desempeñamos en este ámbito, ya que atenta contra el derecho a la carrera de nuestros profesionales, sus posibilidades de progreso en ella y la igualdad de oportunidades[7].

Si en el caso de los psicólogos hay un desconocimiento de la autonomía y de la diversidad de miradas teóricas que atraviesan nuestra formación y nuestras prácticas, qué decir del rol reservado a los nutricionistas, reconvertidos en el proyecto a un servicio de "Neuronutrición", descripta por los mismos autores como "una rama o materia que no existe como tal "( sic) ; a los terapistas ocupacionales a los que un escueto párrafo asigna tareas de "actividad conductual, orientación laboral, etc"; o a los trabajadores sociales y enfermeros (integrantes del equipo básico de salud mental) quiénes directamente no están mencionados como parte del proyecto de reconversión del Hospital. 

Los psicólogos del Gobierno de la CABA estamos comprometidos activamente con el desarrollo de nuestra profesión, en conjunto con todas las disciplinas del campo de la salud mental, en pos de lograr acciones preventivas y comunitarias  cada vez más eficaces, estrategias de promoción de la salud mental de mayor impacto y una mejor calidad de atención para la población a la que asistimos. En este marco, estamos convencidos de que los valiosos aportes de las neurociencias, especialmente los que están realizando los psicólogos que desarrollan sus prácticas en ese campo, resultan una enorme contribución para el logro de estos objetivos.

Sin embargo, estamos igualmente convencidos de la necesidad de defender la autonomía y la pluralidad teórica de nuestra disciplina como parte fundamental de su desarrollo y de la calidad de atención a la población en nuestros hospitales y centros de salud mental. Y seremos inclaudicables en esta lucha.

Poco favor le hace al enorme avance de las neurociencias la pretensión de algunos de sus cultores locales de convertir sus postulados científicos  en verdades únicas, funcionales a proyectos sanitarios premodernos, tras los que se adivina el renovado afán de sostener sus prácticas hegemónicas, esta vez a través de la reducción de la compleja trama de la subjetividad al funcionamiento del cerebro.     

NOTAS

  1. Ley 448 de Salud Mental de la CABA, art. 5
  2. Ley 448 de Salud Mental de la CABA,, Reglamentación
  3. "El reconocimiento de la salud mental como un proceso determinado histórica y culturalmente en la sociedad, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social, y está vinculada a la concreción de los derechos al trabajo, al bienestar, a la vivienda, a la seguridad social, a la educación, a la cultura, a la capacitación y a un medio ambiente saludable. La salud mental es inescindible de la salud integral, y parte del reconocimiento de la persona en su integridad bio-psico-socio-cultural y de la necesidad del logro de las mejores condiciones posibles para su desarrollo físico, intelectual y afectivo". Ley 448. Artículo II. Punto b.
  4. La ley 448 habla de Abordaje interdisciplinario y NO multidisciplinario ni transdisciplinario (448. art.2-d y art 10-h) (reglamentación articulo 11)
  5. Ley 448 de Salud Mental de CABA, art. 2, inc. G)
  6. Ley 23277 del Ejercicio Profesional de la Psicología
  7. Art. 9º Inc. c y d Ley 471
DESTACADOS

Cursos 2017

Asesoramiento Previsional

Supervisiones

Convenios y beneficios

Convenios y beneficios

asesoramiento y supervision en concursos

Campus virtual

Convenio colectivo de trabajo

Carrera de profesionales de la salud

Derechos Humanos

Turismo

Prevención de la violencia

Noble Compañía de Seguros